Para. Dejálo ya. No le des más vueltas. Las cosas son así, y por mucho que te ralles no vas a cambiar nada. Espera, no huyas cobarde. No puedes huir simpre de lo que no te gusta o no es agradable. Está bien, llora todo lo que quieras, pero solo por hoy. No, no es que me guste verte sufrir, es que sé que se sufre más cuando te callas las cosas. ¿Y ahora por qué sonríes? Eres incomprensible. Deja ya de reírte, me estás asustando. ¿Qué? ¿Cómo dices? ¿Que estás feliz por tenerme? ¿Y eso porqué? Vale, sé que te ayudo pero hace un momento decías que me gustaba verte sufrir. Ya, ya sé que las buenas amigas acaban dudando por temor a perder a la otra. Pero te voy a decir, que si estoy aqui contigo es porque me importas demasiado como para dejarte sola cuando te lastiman. Cuando te rompen el corazón lo que necesitas es a alguien a tu lado. ¿Y ahora porqué me abrazas? ¿Qué soy la mejor? No perdona, aquí la mejor eres tú, que has conseguido sonreír a pesar de que te hayan roto el corazón. Yo sería incapaz. Si, creo que en definitiva eres la mejor amiga que se puede tener, ¿qué por qué? Por la sencilla razón de que estás aquí conmigo, simplemente por eso.
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lunes, 12 de septiembre de 2011
domingo, 11 de septiembre de 2011
Y la razón ganó al corazón.
Es domingo, uno cualquiera, en el que estás ordenando tu habitación mientras escuchas la radio. Y de repente suena, esa canción... La bailas sin pensar en lo que un día significó, pero de repente lo recuerdas. Te paras en seco, y piensas en como ha acabado todo y en como empezó. En como al principio estabas tan segura y al final la razón te pudo. Y piensas en que hacer, y sin meditarlo dos veces vas al ordenador, miras su perfil y ves fotos, fotos de días en los que estabais juntos; pero te llevas un gran alivio. No sientes nada, ni arrepentimiento ni tristeza, no. Sonríes y te das cuenta de que a veces la razón debe ganar al corazón, para que evites cometer errores. Te sientes bien contigo misma, por una vez en temas de amor hiciste lo correcto y sientes alegría, sientes orgullo, sientes que por una vez has hecho lo que tú querías, y no lo que el resto del mundo esperaba de ti.
jueves, 8 de septiembre de 2011
Bye bye, summer.
Y todo transcurría así, entre meriendas de fruta y baños de sol, siestas a la sombra y zambullidas en alguna playa. Hasta que, una tarde a finales de agosto, la luz cambiaba. Hinchados nubarrones morados aparecían en el horizonte y, gruñendo y tronando, iban ascendiendo para diputarse el cielo sobre nuestras cabezas. Se empujaban y retorcían hasta que, tras su siniestra capa, desaparecía todo rastro de color celeste. Entonces, una oscuridad antinatural caía sobre el valle, un velo oscuro que borraba los colores y aplanaba los perfiles. La playa, calurosa e invitante, de repente se volvía hostil, gris, fría, lamida por un mar amenazador. Desvanecidas las olas esmeralda, el agua reflejaba el humor de cielo y se oscurecía, tan densa como el metal fundido, inmóvil, como si estuviera en trágica espera bajo el cielo plomizo, rebosante de lluvia. El primer temporal. A él, inevitablemente, seguían otros, cada vez más violentos, tenaces, decididos a barrer el aire tostado del verano para que en su lugar soplara la punzante brisa de septiembre. Cuando la columnita de mercurio, extenuada, bajaba y bajaba hasta marcar los trece, los once grados, los truenos callaban por fin y volvía el sol. Pero no era el mismo sol de los juegos en la playa. Tímido, distraído, irreconocible, ahora se quedaba a lo lejos del horizonte y parecía estar yendo a otra parte. Y entonces, cuando los granos de arena desaparecían de las camas de los niños, llegaba definitivamente el fin del verano.

Fragmento del libro: "Flox de los colores" de la saga Fairy Oak.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Never say never.
He aprendido que lo pequeño se hace más grande día a día. Que hay te quieros que llenan, miradas que matan, sonrisas increíbles y lágrimas desgarradoras. He aprendido que en esta vida hay que joderse los lunes y alegrarse los viernes. Que no se debe pensar en lo que la gente opine de ti. He aprendido a vivir de los pequeños detalles y a aprovechar el momento sin importar las consecuencias. Poco a poco he ido viendo que hay zorras para parar un tren, y que verdaderas amigas no se encuentran en todas partes. He aprendido que si quieres algo debes luchar por ello. Que no se debe echar la vista al pasado, que solo trae malos recuerdos. He aprendido que a veces aunque pienses que no te queda nada, tienes mucho más de lo que imaginas. Que si el amor falla siempre queda la amistad. Y que si alguien te juzga, haz oídos sordos. He descubierto lo bien que se vive sin preocupaciones, simplemente siendo feliz.
sábado, 3 de septiembre de 2011
Algún día, sucederá.
¿Y después de todo, hay que seguir creyendo en el amor? Creo que ya no sirve de nada tener esperanzas, si cada dos por tres te das con un canto en lo dientes. Es difícil creer que algo así pueda ser real, por que si, ves al resto del mundo con sus relaciones perfectas y esas cosas. Ahora bien, a la hora de la verdad, ¿quién no ha sufrido por amor? A quien no le haya pasado, es mi héroe. Supongo que algún día llegará mi momento, supongo que llegará el punto en el que me toque disfrutar a mi del amor... Por el momento, he decidido dejar de pensar en todo esto, dejar que el tiempo y las cosas pasen a su ritmo. Que todo lo bueno ha de llegar, en algún momento.
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